Orgullosos: Lucrecia Gil Villanueva, reconocida entre las mujeres que transforman la ruralidad argentina

Integrante de Redes Chaco y el Colectivo de Mujeres, Lucrecia Gil Villanueva fue reconocida en los Premios Lía Encalada por su compromiso con el trabajo interprovincial e interregional y la defensa de derechos de comunidades rurales, campesinas e indígenas.
El trabajo de las mujeres que construyen y transforman sus territorios será protagonista durante tres jornadas en la ciudad de Mar del Plata, donde más de 400 mujeres de todo el país participan de un encuentro que pone en valor sus aportes a la ruralidad.
Entre las protagonistas se encuentra Lucrecia Gil Villanueva, integrante de Redes Chaco y el Colectivo de Mujeres, quien fue reconocida entre las 209 mujeres preseleccionadas de las 23 provincias argentinas por su trayectoria y compromiso con el trabajo comunitario y la articulación entre territorios.

Para Lucrecia, el significado del reconocimiento tiene un valor especial porque su postulación no surgió de una iniciativa personal, sino de una compañera de la Red Mujeres Rurales, Evangelina Salazar de la provincia de Catamarca, quien destacó precisamente su predisposición al trabajo interprovincial e interregional, una red que preside Fabiana Menna quién forma parte de Redes Chaco.
“Lo que más me conmueve es que me postuló una compañera de la Red Mujeres Rurales”, expresó Lucrecia, quien considera que esta distinción representa también a los colectivos y plataformas desde los cuales numerosas mujeres trabajan para transformar sus comunidades.
Su trayectoria está estrechamente vinculada a la construcción de redes y alianzas entre mujeres de diferentes territorios. Desde Redes Chaco, espacio que articula organizaciones de Argentina, Bolivia y Paraguay, promueve una mirada regional sobre los desafíos que atraviesan las comunidades rurales, campesinas e indígenas del Gran Chaco.
“Tenemos esa vocación, desde estas distintas plataformas y redes, de vincularnos con distintas mujeres y hacernos aportes sobre el desarrollo rural, el mejoramiento de las vidas de las comunidades campesinas e indígenas y, sobre todas las cosas, el achicamiento de las brechas de acceso a derechos”, sostuvo.
Más allá del reconocimiento individual, Lucrecia entiende este premio como una oportunidad para visibilizar el trabajo que miles de mujeres realizan cotidianamente en sus comunidades y organizaciones.

Su experiencia refleja una forma de liderazgo basada en la articulación, la solidaridad y el intercambio de conocimientos, donde las fronteras provinciales y nacionales no constituyen límites para construir respuestas comunes frente a los desafíos de la ruralidad. “Un orgullo Lulu, muy merecido y llevando a nuestra Red a lo alto”, mencionaba Liliana Paniagua, secretaria ejecutiva de Redes Chaco en Argentina que se suma a una cadena de felicitaciones desde Paraguay y Bolivia.
En territorios como el Gran Chaco, donde las comunidades enfrentan desafíos relacionados con el acceso al agua, la producción, la conservación de los bosques, el cambio climático y las desigualdades sociales, el fortalecimiento de las redes de mujeres se convierte en una herramienta fundamental para generar nuevas oportunidades y defender derechos.
El reconocimiento a Lucrecia Gil Villanueva pone así en valor una trayectoria, pero también una convicción: los cambios en los territorios se construyen colectivamente y las mujeres rurales tienen un papel fundamental en ese proceso como su liderazgo en la iniciativa Nanum Mujeres Conectadas con mantener la conectividad en la pequeña comunidad de Salado del Norte.
Los Premios Lía Encalada reúnen en Mar del Plata a mujeres de toda la Argentina para celebrar historias, visibilizar aportes y reconocer a quienes, desde sus comunidades, organizaciones y redes, trabajan por una ruralidad más justa, inclusiva y sostenible.
Para Lucrecia, recibir este reconocimiento significa también llevar consigo las voces de muchas otras mujeres con quienes comparte caminos y desafíos: mujeres que hacen territorio, construyen redes y trabajan para que el acceso a derechos deje de ser una brecha y se convierta en una realidad para las comunidades rurales.


