Una iniciativa de la FAO pone en valor el liderazgo de las mujeres de chaco santiagueño en la conservación de los bosques nativos

La iniciativa «Productoras de Bosques Nativos», apoyada por la FAO a través del Fondo Verde del Clima, reconoce por primera vez el papel de las mujeres campesinas e indígenas como protagonistas en la protección de los ecosistemas del monte.
Las mujeres campesinas e indígenas del norte de Santiago del Estero están demostrando que la conservación de los bosques nativos también se construye desde los saberes ancestrales, el cuidado cotidiano del territorio y el liderazgo comunitario.
A través de la iniciativa Productoras de Bosques Nativos, impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) mediante la línea Pago por Resultados del Fondo Verde del Clima, se busca reducir las brechas de participación de las mujeres en la gestión ambiental y fortalecer su rol como guardianas del monte.
La propuesta nació como una experiencia piloto de alcance nacional. En 2023, el Frente Mujeres del Salado Norte junto al Fondo Plurales presentaron una de las 80 iniciativas que participaron de la convocatoria de la FAO y que fue seleccionado entre las 19 propuestas que actualmente se ejecutan en Argentina, de las cuales tres corresponden a Santiago del Estero.
El proyecto es ejecutado por el Fondo Plurales y el Frente Mujeres del Salado Norte, organización que desde hace doce años trabaja por la defensa de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de las mujeres campesinas e indígenas del Chaco santiagueño promoviendo iniciativas orientadas a ampliar el acceso a derechos y fortalecer las capacidades de las comunidades rurales, con especial atención a las mujeres y las juventudes.
Uno de los principales aportes de esta experiencia es que coloca a las mujeres en el centro de las estrategias de conservación, reconociendo el valor de sus conocimientos y prácticas tradicionales.
«Pensamos propuestas desde las mujeres, reconociendo el valor que ellas tienen al vivir ancestralmente en el monte y al generar el cuidado con sus prácticas, en oposición a los procesos de extractivismo que nos están dejando cambio climático y tantísimos daños al ambiente», nos cuenta Lucrecia Gil Villanueva de la organización Frente del Salado del Norte.
La iniciativa marca además un cambio importante en la forma de abordar las políticas de conservación. Sus impulsoras recuerdan que anteriormente participaron en el proyecto PIC (Promoción Integral del Ecosistema Monte), una experiencia orientada a la protección del bosque, pero que carecía de un enfoque de género.
A partir de la evaluación de esa experiencia surgió la necesidad de replantear las intervenciones ambientales desde una perspectiva más inclusiva. «Nos pusimos a pensar cómo destacar el rol de las mujeres, ya que realizan simultáneamente tareas productivas y reproductivas, y cómo podemos achicar la brecha para su participación real en estos procesos», nos dice Gil Villanueva.
Este nuevo enfoque reconoce que las mujeres no solo producen alimentos, gestionan el agua y sostienen la economía familiar, sino que también desempeñan un papel fundamental en la conservación de los bosques nativos, la transmisión de conocimientos tradicionales y el cuidado de la biodiversidad.
Actualmente, el proyecto avanza con procesos de capacitación, fortalecimiento organizativo y entrega de equipamiento para mejorar el acceso al agua destinada a la producción, una de las principales necesidades de las comunidades del Chaco Seco. Estas acciones se complementan con módulos de agua para consumo humano mediante cisternas autoconstruidas.
Asimismo, la iniciativa articula acciones con el Gobierno de Santiago del Estero para fortalecer la aplicación de la Ley Nacional N.º 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos y promover planes de manejo que integren la conservación ambiental con el desarrollo de las comunidades y forma parte de las acciones territoriales del Colectivo de Mujeres del Gran Chaco Americano.
La experiencia busca convertirse en un modelo replicable para futuras convocatorias de la FAO, demostrando que incorporar el enfoque de género en las políticas ambientales no solo fortalece la participación de las mujeres, sino que también mejora las estrategias de adaptación al cambio climático y de conservación de los ecosistemas del Gran Chaco.


