Pueblo weenhayek celebra reconocimiento de la UNESCO y reafirma su compromiso con la defensa del río Pilcomayo

El pasado 22 de Julio la UNESCO suma la pesca weenhayek como práctica alimentaria boliviana al Atlas Internacional de los Alimentos y Plataforma Digital para Salvaguardar, Promover y Transmitir las Prácticas Alimentarias a las Generaciones Futuras y una de ellas .
Este reconocimiento internacional a la pesca y la tradición culinaria del pueblo weenhayek representa un hito para la preservación del patrimonio cultural y fortalece la lucha por la protección del río Pilcomayo, fuente de vida, alimento e identidad para las comunidades indígenas del Chaco boliviano.
Así lo expresó el capitán grande del pueblo weenhayek, Francisco Pérez Nazario, quien destacó que la incorporación de la pesca tradicional weenhayek al Atlas Mundial de la Alimentación no solo constituye un motivo de orgullo para su pueblo, sino también para todo el país, al poner en valor conocimientos ancestrales que han sido transmitidos de generación en generación.
«Para nosotros ha sido una sorpresa y una enorme alegría. Nunca imaginamos que nuestro pescado del río Pilcomayo y nuestra comida ancestral fueran reconocidos a nivel internacional. Este reconocimiento permitirá que nuestra cultura permanezca para las futuras generaciones», afirmó.
El líder indígena señaló que el reconocimiento llega en un momento clave para reforzar las acciones de defensa de la cuenca del río Pilcomayo, cuya conservación consideran indispensable para garantizar la continuidad de la pesca tradicional.
«Si el río se seca, desaparecen también nuestros alimentos, nuestra cultura y la forma de vida que hemos heredado de nuestros abuelos. Este reconocimiento nos motiva más que nunca a defender nuestro territorio», sostuvo.
En ese sentido, adelantó que las autoridades del pueblo weenhayek analizarán mecanismos legales nacionales e internacionales para fortalecer la protección de la cuenca y del patrimonio cultural asociado a la pesca tradicional.
Incluso advirtió que, de ser necesario, recurrirán a instancias internacionales como las Naciones Unidas y al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para defender los derechos de los pueblos indígenas y preservar este legado cultural.
Actualmente la pesca weenhayek en el río Pilcomayo se constituye una actividad productiva que se desarrolla a lo largo de 126 kilómetros, desde un punto ubicado un poco más arriba de Villamontes hasta la frontera con Argentina.
“Se trata de una actividad exclusiva del pueblo weenhayek, reconocida mediante un decreto supremo que les otorga el derecho de realizarla tanto para fines de subsistencia como para la comercialización del pescado, la forma en que preparan el pescado también es ampliamente conocida. Uno de los métodos tradicionales es el sábalo a la mordaza, que consiste en cocinarlo directamente a la brasa, utilizando leña” afirma Guido Cortéz, director de la organización CERDET y parte de Redes Chaco.
Esta preparación tradicional se ha ido difundiendo cada vez más, especialmente en Villamontes, donde constituye uno de los principales atractivos para el consumo local y el turismo gastronómico.
Precisamente para la plataforma del Turismo del Gran Chaco Americano y que son parte de Redes Chaco, afirmaron que este reconocimiento ratifica una identidad que el municipio ha construido durante años alrededor del pescado del río Pilcomayo y de la tradición culinaria del pueblo weenhayek.
«Esta declaratoria reafirma y ratifica lo que hoy representa uno de los mayores potenciales turísticos del destino. Además, permitirá que Villamontes tenga una mayor visibilidad, no solo en Bolivia, sino también a nivel internacional», destacaron.
Actualmente, la gastronomía basada en el pescado constituye uno de los principales motivos por los que miles de visitantes llegan al municipio. Según los entrevistados, muchas personas viajan exclusivamente para degustar los platos tradicionales preparados con pescado fresco del río Pilcomayo, convirtiendo al turismo gastronómico en uno de los principales motores económicos de la región.
La UNESCO no solo valoró la técnica de pesca, sino todo el sistema cultural construido alrededor del río Pilcomayo, la alimentación tradicional del pueblo weenhayek integra el pescado con frutos silvestres como el algarrobo y el chañar, además del uso de miel como endulzante natural, prácticas que forman parte de una relación ancestral con el bosque chaqueño.
«Los materiales pueden cambiar, pero el pescador sigue enseñando a sus hijos y nietos cómo se pesca. Esa tradición no se pierde», manifestó Nazario.
También expresó su preocupación por la disminución de la caraguata, planta utilizada históricamente para elaborar redes y artesanías, cuya disponibilidad se ha reducido debido a la expansión de propiedades privadas y los cambios en el uso del suelo.
En su comunicado la UNESCO afirma que, en Villamontes, sobre el río Pilcomayo, el pueblo weenhayek sostiene desde hace generaciones una práctica de pesca tradicional que es mucho más que una técnica de subsistencia: es una forma de relacionarse con el territorio, con el ciclo del río y con el paso del tiempo entre generaciones.
Los conocimientos sobre cuándo y cómo pescar, qué herramientas usar y qué hacer con lo pescado se transmiten de padres a hijos, y están profundamente ligados a la identidad de la comunidad.
Este reconocimiento de la UNESCO es resultado de un prolongado proceso de investigación y acompañamiento en las comunidades indígenas, especialistas del organismo internacional realizaron múltiples visitas durante varios años para conocer de cerca la cultura weenhayek. Durante ese tiempo convivieron con las familias, recorrieron distintas comunidades, documentaron las prácticas de pesca, la gastronomía, la música, la vestimenta tradicional y otros aspectos de la vida cotidiana.
«No fue una sola visita. Ellos permanecieron varios días en las comunidades, conversaron con mujeres, jóvenes, niños y ancianos. Hicieron un trabajo muy cuidadoso para conocer realmente nuestra cultura antes de emitir este reconocimiento», explicó Nazario.
Consideró que el reconocimiento internacional debe convertirse en un incentivo para que las instituciones públicas impulsen políticas de conservación del río Pilcomayo, fortalezcan la pesca sostenible y promuevan la riqueza gastronómica y cultural del Chaco.
«Este reconocimiento no es solamente para el pueblo weenhayek. Es un reconocimiento para Tarija y para toda Bolivia. Ahora corresponde cuidar este patrimonio para que las futuras generaciones también puedan vivir de él y sentirse orgullosas de su cultura», concluyó.


