Impacto Verde se hizo presente en la Bienal Internacional de Esculturas: saberes ancestrales, innovación y desarrollo sostenible.

La Bienal Internacional de Escultura de Resistencia recibió a los HUBs de Impacto Verde con una propuesta que reunió artesanía, producción sostenible, biodiversidad, gastronomía y experiencias inmersivas para acercar al público la riqueza del Gran Chaco Americano.
Entre esculturas, artistas y miles de visitantes, el Gran Chaco Americano encontró un espacio para contar sus propias historias.
Durante la Bienal Internacional de Escultura del Chaco, Impacto Verde, la iniciativa implementada por Redes Chaco con financiamiento de la Unión Europea, desplegó una propuesta interactiva que permitió acercar al público a las comunidades, los paisajes, los saberes y las cadenas de valor que están transformando los territorios.
Durante más de una semana, el espacio se convirtió en un punto de encuentro entre artesanos, productores, técnicos, referentes comunitarios y visitantes, con una propuesta que combinó experiencias en vivo, gastronomía, conocimiento, arte y tecnología. La participación tuvo una premisa: mostrar que el desarrollo y la conservación no son caminos opuestos.
Una puerta de entrada al Gran Chaco Americano
Desde el 17 hasta el 26 de julio, los visitantes pudieron participar de una experiencia inmersiva para recorrer el Gran Chaco Americano a través de contenidos en realidad virtual.

Paisajes, comunidades, biodiversidad y proyectos de desarrollo sostenible fueron parte de un recorrido en 360 grados que permitió acercar una de las regiones naturales y culturales más importantes de América del Sur a un público diverso y masivo.
La experiencia propuso una nueva manera de conocer el territorio: entrar en el monte, acercarse a sus comunidades y descubrir desde otra perspectiva las iniciativas que buscan generar oportunidades económicas mientras se protege la biodiversidad.
Pero la propuesta no se quedó solamente en la pantalla.
Durante toda la Bienal, los distintos HUBs de Impacto Verde tomaron protagonismo para mostrar, en primera persona, las experiencias que se desarrollan en el Gran Chaco.
Las abejas, la miel y la biodiversidad

La primera de las jornadas temáticas estuvo dedicada al HUB Apícola.
El espacio propuso un recorrido por el universo de las abejas y su importancia para la biodiversidad y la producción sostenible en el Gran Chaco y el Norte Grande.
Los visitantes pudieron conocer panales e indumentaria apícola, descubrir diferentes mieles del NOA y el NEA y participar de degustaciones de productos regionales.
La propuesta puso en valor una actividad productiva que conecta directamente la conservación de los ecosistemas con la generación de oportunidades económicas en los territorios.
Las manos que tejen la identidad del Gran Chaco
Uno de los momentos más destacados de la participación de Impacto Verde fue el protagonismo de las artesanas.
El HUB de Artesanías reunió demostraciones de tejido e hilado, exhibiciones de prendas y piezas elaboradas a partir de técnicas tradicionales.
Las manos de las artesanas mostraron que detrás de cada tejido existe mucho más que un producto: hay una historia, un conocimiento transmitido entre generaciones y una relación profunda con el territorio.
La Bienal se transformó así en una gran vidriera para acercar al público a los saberes de las comunidades y poner en valor el patrimonio cultural vivo del Gran Chaco.
La propuesta continuó durante el fin de semana con nuevas demostraciones, exhibiciones y actividades participativas que buscaron involucrar directamente a los visitantes.
Producir sin destruir: la propuesta de Agromonte
¿Cómo producir alimentos y generar ingresos sin perder el bosque?

Esa fue una de las preguntas centrales que atravesó la jornada dedicada al HUB Agromonte.
A través de la presentación de experiencias y productos, el espacio mostró que existen modelos productivos capaces de convivir con el monte nativo y generar desarrollo desde el propio territorio.
La propuesta permitió acercar al público alternativas que integran la producción con la conservación, demostrando que proteger los ecosistemas no significa necesariamente detener el desarrollo, sino pensar nuevas formas de producir.
El algarrobo: del monte a la mesa
El viernes, los aromas y sabores del monte tomaron protagonismo.
El HUB Frutos del Monte invitó a recorrer El Camino del Algarrobo, una experiencia dedicada a uno de los árboles más emblemáticos del Gran Chaco Americano.
Productos elaborados con algarroba, propuestas gastronómicas y cocina en vivo permitieron mostrar cómo un recurso del bosque puede transformarse en alimentos y nuevas oportunidades productivas.
La experiencia puso en escena una de las grandes apuestas del proyecto: generar valor a partir de los recursos nativos, recuperar conocimientos y abrir nuevos mercados sin perder la relación con el territorio.


