UNA CALLE QUE SE LLAME LAUREANO (En honor a Laureano Segovia)

Escrito por Daniel Gustavo Avila Juarez, difundido en Nota de Redacción.

Con un sentir más puesto en la obra realizada, antes que en el hecho en sí mismo de la partida, comenzó la retrospectiva de Laureano Segovia. Docente y traductor del Chaco salteño, escritor en lenguaje originario. Con obras luego traducidas al español. Las ideas para inmortalizarlo, a pocas horas de su desaparición física, la que lamentan los pueblos originarios.

Es altamente probable que alguna calle en Misión La Paz honre a Laureano Segovia, uno de los principales etnógrafos de esta región, nos adelanta el colega Daniel “Amat” Ávila. Una inquietud trasladada a las autoridades locales a poco del fallecimiento del grande hombre quien, con su partida, dejó un gran hueco en el ambiente lugareño, pero también un inmenso legado que perdurará por generaciones.

Segovia dejó más de 5 obras literarias en las que fue registrando parte de la cosmovisión, los hábitus, muchos personajes y desde un punto de vista holístico [NdR: en la acepción científica de una visión totalizadora] gran parte de la vida de 35 comunidades de pueblos originarios que habitaron y viven en Salta, Formosa, Paraguay y Bolivia. Es decir, la región del Chaco.

La vida en las márgenes del Pilcomayo, las huellas del paso de cientos de wichis, las persecuciones a sus miembros en diferentes épocas -en las que la mera supervivencia era cuestión embromada-, pero sobre todo la resistencia, en su momento fueron documentadas por el relator de la historia de los originarios. Cada confidencia que oportunamente había sido registrada en cassettes, luego ordenados rigurosamente por el autor, lo que deberá ser rescatado por autoridades de la Secretaría de Cultura o alguna entidad civil que se ocupe de preservar este material.

Precisamente, con el apoyo de Cultura en su oportunidad fueron editadas las obras cmo “Memorias del Pilcomayo” (“Otichunaj Ihayis tha oihi tewok”, de 2005), “Nuestra memoria” ( “Olhamel Otichunhayaj”, de 1998), “Nuestras raíces, nuestros antepasados” (“Lhatetsel”, de 1996), y “Raíces del Chaco Salteño” (“Och’a tilhis Ihamtes” (Raíces del Chaco Salteño, 1995).

Otro de sus aportes fue el efectuado a través de su desempeño como auxiliar bilingüe, wichi-español, como traductor de contenidos educativos que permitieron una vía determinante como mecanismo de ascenso socioeconómico a generaciones de niños y jóvenes de la región chaqueña. Esta labor desempeñó Laureano desde el año 1986 en la escuela de Puerto La Paz

Mientras, desde 1992 se encargó de la coordinación del Taller que se dedicó al registro magnetofónico y a la transcripción de los diferentes relatos de vecinos del Chaco Salteño, relatos logrados en lenguas wichi, chorote y nivaclé. Por este desempeño, Segovia logró reconocimiento internacional y posteriormente una Beca del Fondo Nacional de las Artes, específica para iniciativas en grupo. Y prontamente, un paseo público probablemente lleve su nombre, de manera tal que se certifique su paso por este mundo.

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